Cine a la cuadra, en el centro de Medellín

Escrito por  Dic 03, 2017

La Fundación

Gonzalo Mejía Marín, profesor universitario, guionista, director y productor de cine y María Teresa Llano Cifuentes, Maestra en Arte Dramático, egresados de la Universidad de Antioquia, fundan el 20 de diciembre de 2004 en homenaje a don Gonzalo Mejía Trujillo, la Escuela de Cine Gonzalo Mejía, una Corporación dedicada a la formación de jóvenes en el campo del cine en el Centro de la Ciudad.

En el 2005 con el apoyo del Ministerio de Cultura, la Secretaría de Cultura del Municipio de Medellín, el Instituto para el Desarrollo de Antioquia, IDEA y el Metro de Medellín, crean el “Cine Club Estación San Antonio”, un evento semanal de proyección de cine al aire libre, los días viernes a las 7 pm, en la plazoleta de la Estación, para toda la ciudad.

En el 2007 reciben un estímulo del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico, F.D.C., para la producción de la película de largometraje “El Gran Sadini”, dirigida por Gonzalo Mejía Marín. Los principales escenarios estuvieron en el barrio Prado y el centro de Medellín, como el desaparecido “Billares Maracaibo”, y en las poblaciones y alrededores de Caucasia, Santa Cruz de Lorica y las Playas de San Bernardo del Viento. Para ello se contó con el apoyo del Programa Nacional de Concertación del Ministerio de Cultura, de las Alcaldías de Caucasia y Lorica, las Universidades de Antioquia, seccional Bajo Cauca, y la Universidad de Córdoba, lugar donde se realizaron talleres de “Formación de públicos” y “Productores, Directores y Actores del Bajo Cauca y El Sinú”, como parte de la preproducción de la película. 

En el 2010 la “Escuela de Cine” pierde su sede en el centro de la ciudad y comienza a trabajar en las Comunas 12 y 13, lugares que ha sufrido años de violencia. Se crea entonces para los jóvenes de los barrios de San Javier, de la América y de Robledo, el proyecto “Cine a la Cuadra: un proyecto de vecindad”. El proyecto nace con el fin de brindarle a los jóvenes de bajos recursos y de manera gratuita, una oportunidad de formarse en el campo de la realización y la actuación cinematográfica, que les permita adquirir un saber que los aleje y ayude a entender el conflicto armado que se vive en los barrios, y acompañarlos en una formación en Derechos Humanos y Convivencia Ciudadana.

Regreso al centro

Hoy, la Escuela de Cine Gonzalo Mejía ha regresado a su lugar de origen, el centro de la ciudad, y cuenta con una oficina en la casa de espacio compartido “Plazarte” en el barrio Prado.  En este momento se avanza en un proceso de formación de 120 personas de todas las edades que asisten al semillero de actuación para adultos, los días viernes de 4 a 8 p. m. en el Centro para la Paz y la Reconciliación, CEPAR. Los días sábado los talleres para guionistas, directores y productores en la Biblioteca de Empresas Públicas de Medellín, y en el barrio San Diego, con el apoyo de la Acción Comunal, 25 niños de la zona de Niquitao, se benefician de un taller de actuación. Los días domingo de 9 a. m. a 1 p. m. en la “Casa de Afrodescendientes” del barrio Prado, trabaja el Laboratorio de actuación con personas de 15 a 60 años.

Son en total unas 120 personas de diferentes edades y barrios de la ciudad que se benefician de manera gratuita de estos talleres de formación que tienen como objetivo principal dar a los jóvenes: “Herramientas para la Vida”.

Cine a la Cuadra, en 2017, es un proyecto ganador de la Convocatoria de Estímulos para el Arte y la Cultura, de la Secretaría de Cultura Ciudadana de Medellín. Este año, el proyecto tiene como tema principal a investigar y plasmar en los productos audiovisuales el “Centro de Medellín: Habitat e Identidad”. María Teresa Llano Cifuentes, directora del proyecto nos dice al respecto: “Al finalizar este año espero que los semilleros tengan conocimiento y practica de las técnicas principales, y que los del laboratorio hayan adquirido más y mejores conocimientos. Que hayan reflexionado sobre el centro de la ciudad y que hayan podido socializar con personas afines al cine, para que a mediano largo plazo formar sus grupos de producción para crear sus obras”.

Los alumnos han realizado en la clase de investigación un proceso de acercamiento a los diferentes temas que caracterizan al centro de la ciudad, para tratar de plasmar su reflexión en un guión audiovisual que muestre de manera creativa algunos de esos temas problemáticos que caracterizan los espacios del centro de Medellín.  

Danny Rocio, estudiante de actuación dice que: “Los talleres de formación se han convertido en un escenario de aprendizaje transversal a nuestras vidas. Nos toca pensar en nuestra cotidianidad en el Centro de la Ciudad. Ver, observar otras personas y formas de vida. Visibilizar todos esos sentires mediante la personificación desde la actuación”.

Jaime Andrés Jaramillo asegura que los talleres: “Significan confianza en mí mismo y conocimiento nuevo para emprender un sueño que tuve desde niño: actuar.”

Sebastián Bedoya expresa: “No existen barreras entre nosotros; somos diferentes en cada sentido, pero idénticos en nuestras ganas de aprender, de empoderarnos de lo que conocemos del Centro y de explorar una nueva forma de hacer arte y nuevos amigos”. 

Diego Restrepo profesor del semillero de guion y técnica nos cuenta que los talleres para los jóvenes: “Son una ventana abierta, para tratar de encontrarse y hacer realidad sus sueños audiovisuales”.

Eddy Orrego, profesor del taller de Dirección de Fotografía nos cuenta que: “Trabajar con los jóvenes de Cine a la Cuadra es al mismo tiempo enseñanza y retroalimentación, no solo compartiendo un conocimiento sino múltiples visiones cuyo reto es plasmarlas a través del lente”.

Estamos tratando de encontrar unos parámetros claros que nos permitan asir ese universo llamado Centro, para desde el lenguaje audiovisual, hacer una relectura y poder construir puentes de comunicación y expresión que visualicen los problemas principales que aquejan a nuestro centro de Medellín.   

Por Gonzalo Mejía Marín

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